Comida-Italiana---Restaurante-Italiano-El-Rompido

La pasta para llegar a ser uno de los platos más ricos y, a su vez, más socorridos de la cocina occidental, ha pasado por diversos nombres, lugares y momentos a lo largo de los siglos. Y es que la pasta tiene un recorrido tan antiguo como la agricultura, remontándose sus orígenes a la antigua China, a la India, al mundo árabe y, cómo no, a la cuenca del Mediterráneo.

En Europa muchos piensan que fue Marco Polo quien trajo al Mediterráneo la pasta desde China, pero ya en la antigua Grecia, Aristóteles y Horacio, hacían mención a un alimento mezclado con agua y harina, que preparaban estirado y cortado en tiras; y al que se referían con el nombre de `Laganon´. Tiempo después el gran Cicerón, en el Imperio Romano, aseguraba que esa antigua pasta, era su plato favorito.

Además, para reforzar la teoría de que la pasta existía en Italia antes del regreso de Marco Polo, cabe reseñar unos documentos del año 1284, en el que se habla de los ‘Vermicelli’ elaborados en la ciudad de Pisa. Unas referencias de la presencia de la pasta en Italia escritas mucho antes de la vuelta de Marco Polo de sus viajes por China. Tiempo después de la fecha de esos documentos, concretamente en el año 1300, se tiene constancia de que la pasta ya estaba muy extendida por el norte y este de Italia.

A lo largo de los siglos la pasta ha sufrido cambios en su denominación y en su forma de prepararla y acompañarla en los platos. Desde la Edad Media ha tenido presencia en Italia, siendo nombradas de formas diferentes, que van desde Maccheroni (Edad Media), lasagna (S.XV), Fidelli (S.XVI), Vermicelli (S. XIX) hasta Pasta en la actualidad. Además a los que elaboraban la pasta, prioritariamente mujeres, se les designaba con un nombre similiar como por ejemplo Lasagnere, Fidellai o, como ahora, Pastaia.

 Por otro lado, y para sorpresa de los amantes de los spaguetti con tomate, esta hortaliza no se incorporó a los platos de pasta hasta el S.XVII, en el que las amas de casa comenzaron a añadirlo junto a otros productos de la tierra como la mozzarella, el parmesano o el prosciutto.

Finalmente, debemos hacer mención a Paolo Adami, el hombre que supo ver negocio en la pasta y creó la primera fábrica de pasta en Venecia en el año 1740. Con el comenzaron los avances en la producción y conservación, consiguiendo llevar su receta y sus productos a diversos lugares del país y, con los años, al resto del planeta. Gracias a él, y a otros pioneros de la historia, podemos disfrutar en el restaurante de comida italiana Pura Italia de una pasta fresca de calidad y con una elaboración propia de nuestra vecina Italia.

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